FORMACIÓN PARA HOMBRES, PORQUE EN ESTOS TIEMPOS NO SE PUEDE IR DE INEPTO.

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FORMACIÓN PARA HOMBRES, PORQUE EN ESTOS TIEMPOS NO SE PUEDE IR DE INEPTO.

Mensaje  Lidia el Dom Mayo 26, 2013 10:44 pm

CURSO ACELERADO DE COMO FREGAR PLATOS:

Los materiales necesarios son: agua corriente del grifo, detergente líquido (o en su defecto cualquier jabón que en el contacto con el agua haga un poco de espuma, ya que de este modo, jugando con la espuma, la labor es más divertida), una esponja de esas con un lado verde, una esponja de acero inoxidable para los trabajos de limpieza más difíciles, un recipiente pequeño para colocar el agua mezclada con el detergente, una pileta (la de la cocina) o recipiente grande para colocar la vajilla enjabonada y un porta-vajillas para colocar los utensilios enjuagados. Algunas personas utilizan guantes de goma para no estropearse las manos con el detergente y un delantal para no mojarse la ropa. Eso, si, tenga a mano un trapo seco, por si lo llaman por teléfono; siempre lo llaman a uno cuando se está con las manos llenas de detergente Otra opción inteligente es apagar el celular mientras realiza la tarea de lavar los platos.
El primer paso y fundamental es que los platos y todos los utensilios de cocina que se vayan a lavar estén… sucios. ¿Para qué lavar algo que ya esté limpio? Obvio.
El segundo paso es colocar agua (si es caliente mejor, pero no tanto como para que se pele las manos) y detergente en partes proporcionales en el recipiente pequeño. No me pregunte los porcentajes porque si le digo le miento; es muy relativo, depende del grado de espuma con el que usted desea lavar y divertirse a la vez o de la calidad del detergente. Acto seguido, meter lentamente la esponja con uno de los lados verde apretando suavemente y varias veces la misma con la mano de tal modo que comience a aparecer la espuma. Si no aparece la bendita espuma agréguele un poco más de detergente.
A continuación asegúrese de tener todos los trastos sucios sin restos de comida en los platos, para evitar que la pileta se tape o se llene de los mismos y también para evitar esa desagradable sensación de tener que meter los dedos en la pileta para extraer los restos. Puede agarrar una cuchara o un tenedor y tirar los mismos (los restos de comida, no los cubiertos, me explico) en el cesto de la basura, previamente al lavado.
Bueno, volvamos a lo nuestro… Comience la actividad propiamente dicha de lavar las vajillas enjabonando los vasos, haciendo movimientos circulares dentro y fuera de los cristales; estos (los vasos y no los platos) deberían ser los primeros en enjabonarse y los primeros en enjuagarse, así evita que se le pegue la grasa o el aceite a los vasos, se entiende.
Con los cubiertos tales como cuchillos y tenedores tenga cuidado de no pasar la esponja de modo tal que esta se rompa con las partes puntiagudas o cortantes. Sea inteligente y pase la esponja por las zonas no cortantes, así le durará más la esponja y ahorrará dinero.

Muy importante es el hecho de que cuando se está enjabonando los trastos, el grifo debe estar cerrado, a fin de cuidar el medio ambiente y no derrochar el agua, el cual solo debe fluir durante el proceso de enjuagado. ¿Ok?

A esta altura y en plena actividad seguramente se acordará de que tiene puesto el reloj pulsera y que no es “water resist”, por lo tanto no haga como yo, que en un acto de desesperación se lo quita sin antes enjuagarse las manos. Quitárselo de este modo (con las manos enjabonadas) puede perjudicar aún más su reloj. Así que tenga paciencia, deténgase, cuente hasta diez, proceda a enjuagar y secarse las manos con el trapo seco que le recomendé en caso de que lo llamaran al celular, para recién ahí sacarse el reloj y colocarlo en un lugar apartado de la cocina.

Bien, continuando con la placentera labor de lavar los platos, piense que al lavarlos usted se está purificando y limpiando de todas sus faltas, malos pensamientos, errores o pecados cometidos. Esta asociación le producirá un efecto relajante y liberador de su alma. Una señal de que este proceso de limpieza interna, a la vez que externa es real y no fantaseada es el impulso irrefrenable que surge de entonar, silbar o tararear alguna de sus músicas favoritas. Es ese el momento más importante y místico del proceso de lavado y es en donde seguramente se alcanza el éxtasis de la experiencia metafísica.

Si en cambio, experimenta dolores en la espalda y piernas, es señal de que está lavando los platos en una posición incorrecta, tal vez muy agachado, con su cuerpo ladeado (hacia un lado), con las manos demasiado extendidas hacia delante (hacia dentro de la pileta) o tal vez esté muy alejado de la pileta de la cocina. Internamente puede estar estresado, sin ganas o mal humorado por sentirse obligado a lavar los platos. Estos dolores musculares ya sean estos de origen psicosomático o por la mala postura se solucionan con un buen masaje descontracturante y/o con una pomada de esas que usan los deportistas.

Una vez que estén enjuagados todos los platos, cubiertos, ollas, etc. asegúrese que en el proceso de enjuagado no venga nadie de su familia a traerle un vaso, un cubierto o un plato sucio porque el sentimiento de bronca es indescriptible. Solo experimentándolo puede darse cuenta de cuán desagradable es que vengan a traerle más cosas para lavar cuando se está en la recta final del enjuague. Para prevenir esto, adviértales con anticipación a sus seres queridos que si no traen todo, ellos tendrán que lavar aquellas cosas que traigan tardíamente.

Por lo general sucede que casi siempre hay una olla o una sartén por ahí que faltó lavar o que quedó con algún desengrasante para aflojar los sebos quemados y pegados en el fondo. Pero eso no es responsabilidad de sus familiares. Hágase cargo. Si usted se lo olvidó, vuelva al segundo paso (colocar agua y detergente en partes proporcionales...) con la diferencia de que en estos casos más difíciles, en vez de usar la esponja con el lado verde, deberá usar la esponja de acero para sacar ese pegajoso resto de comida quemada en el fondo de las ollas y sartenes.

El enjuagado (acto de sacar el jabón) es una cuestión de ética y responsabilidad social, por lo tanto su importancia es fundamental a la hora de enjuagar los platos. Hay dos actitudes extremas en este proceso tan delicado. Una actitud es el enjuagado rápido con apenas dos chorros de agua corriente e inmediatamente se pone a secar. Incorrecto. Esto hace que los utensilios de cocina no estén bien enjuagados y por lo tanto la próxima vez que usted utilice los platos, vasos, etc. para comer o tomar estará tomando y comiendo detergente, lo cual puede producirle a usted y a los integrantes de su grupo familiar serios problemas estomacales, intoxicaciones, diarreas, etc. No le haga caso al slogan de algunos productos que rezan: “biodegradable”. Esto no quiere decir que usted puede dejar detergente en los platos y comérselo. Por lo tanto considere la importancia de enjuagar bien. El otro extremo es la actitud del “obsesivo compulsivo” como yo, que piensa que siempre queda jabón en los platos y cubiertos y por lo tanto pasa varios instantes con las vajillas de a una por vez debajo del chorro de agua corriente... Error. Busquemos el equilibrio entre estos dos extremos y cuidemos el agua potable.


Lidia

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